Mientras
tomaba una cerveza en un bar, escuché el siguiente diálogo:
–
Tengo una vaca lechera –dijo él.
–
No es una vaca cualquiera –dijo ella.
–
Me da leche merengada –dijo él.
–
¡Ay! ¡Qué vaca tan salada! – dijo ella.
–
No, boluda, me da leche merengada, ¿qué te hace pensar que es
salada? Salada va a quedar cuando la carneemos y hagamos un tremendo
asado. Por ahora, es sólo una vaca lechera que da leche merengada.
–
Pero, si da leche merengada, ¿estás seguro de que su carne es apta
para consumo humano?
–
Sí, obvio, porque los productos de Monsanto son todos aptos para el
consumo humano.
–
¿En serio? ¡Qué bueno! ¡Mozo! ¡Un shot de RoundUp con hielo!
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